El 10
de marzo pasado, el ejército nacional de Colombia pidió públicamente perdón a
las familias de Hortensia y Manuel. Esos dos jóvenes fueron ejecutados el 8 de
enero 2006 por el batallón Cacique Pigoanza. Primero presentados como
guerrilleros, resultó que eran campesinos. Después de 6 años de proceso
judicial, la juez en cargo del caso dio razón a las familias.
Para
las familias sin embargo, ese acto es insuficiente. Es solamente el principio
de una larga batalla penal y administrativa contra el ejército de Colombia.






